martes, 9 de diciembre de 2014

Formación de doulas - rol playing


Rol playing en la formación de doulas de MARE MEVA : ) 

Aquí es una primera visita con una doula, la mujer embarazada quiere que les acompañe una doula pero su pareja está en contra.

https://www.youtube.com/watch?v=IQeLXFj5Hko&feature=youtu.be

La histérica de la 5

Lo que más me pregunto: Dónde está la empatía. Gracias por compartir con nosotras tu triste historia. Que la actitudes cambien. 

LA HISTÉRICA DE LA 5

“Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo” J. Cortázar

Hace unos meses escribía mi carta de “Porqué quieres ser Doula” para el curso de formación que empecé con ilusión el fin de semana pasado. En esa carta explicaba que siempre quise ser madre, explicaba que cinco años atrás tuve un embarazo que resultó ser un huevo huero y terminó en un legrado y explicaba que actualmente estaba felizmente embarazada de unas poquitas semanas. Esta vez sí, decía.

Esta mañana me he despertado durmiendo boca abajo. Ha sido un shock. Ya ves tú, qué tontería. Es increíble que me parezca raro, ajeno, este repentino nuevo estado físico. De repente me he vaciado, (me han vaciado, así lo siento yo) por lo tanto me siento vacía, ya no somos dos.

Como explicaba al principio el fin de semana pasado empecé mi soñado curso de Doula. Por fin. Después de 6 años queriendo formar parte de ese mundo maravilloso, después de superar un embarazo frustrado, una maternidad que no llegaba, me sentí preparada. La mujer de primo, me habló de Viktoria, con ella hicieron un curso de preparación al parto para su segundo hijo Mario y quedaron encantados. Me puse en contacto y todo fluyó. Una mujer poderosa, hermosa, con una energía contagiosa. Pude conocerla en un curso de rebozo al que me invitó a ir aunque yo no era Doula aún “pero lo serás”, me dijo. Pasaron los meses y el sábado 25 de Octubre empezamos. 14 mujeres, cada una con su historia de vida, historias de partos, buscando embarazos algunas y yo con mis casi 11 semanitas de gestación. Fue un primer día intenso, lacrimógeno, emocionante y me dejó con ganas de más. Así que por suerte llegó el domingo y tuvimos más. Por la tarde, en plena charla de la gran ginecóloga Arianna Bonato sentí que algo no iba bien, algo se deslizaba por mi interior, un pequeño torrente de algo que mi cabeza supo que era sangre y mi corazón rogaba que no. Me quedé inmóvil, incapaz de levantarme para ir al baño, no quería molestar y no quería saber. Por suerte una compañera me abrió camino, fue para el baño y corriendo salí yo detrás. Ropa interior negra, cómo se me ocurre? De todos modos no había que ser un lince para apreciarlo: sangre. En ese momento mi mundo se me cayó sobre los hombros, una fuerza que venía de arriba me empujaba hacia abajo. Hundida. Avisé a Viktoria, que avisó a Arianna, que intentó tranquilizarme y que me dijo que en cuanto terminara íbamos a su casa y me hacía una eco. Tranquila, piensa en qué pasó mientras te sucedía. Y fue “Una serie de catastróficas desdichas”, ya que justo en ese momento Arianna explicaba la cantidad de cosas horribles que pueden pasar en el primer trimestre, yo escuchaba intentando no hacerlo, con las manos en mi pancita diciéndole a mi pequeño cigoto que se tapara los oídos. Alguien pregunta por el huevo huero ¿¿¿??? y de ahí surgen cientos de preguntas y yo que viajo en el tiempo al peor momento de vida (hasta la fecha) y claro… tal vez ha sido por el disgusto.

Me llevaron a una habitación acogedora y estuvo conmigo la Cris, una hermosa mujer, doula, ahora amiga que hizo todo lo que pudo para consolar lo inconsolable. Llamaron a Carlos, en 20 minutos estaba conmigo, asustado, pero esperanzado, todos sabemos la cantidad de mujeres que sufren pérdidas durante las primeras semanas e incluso meses del embarazo.

Por fin terminó la charla de la ginecóloga, nos dio su dirección y en 10 minutos nos plantamos en su puerta. Yo destrozada, sentada en el suelo. Carlos impaciente, sufriendo porque me sentaba en el “piso frío de la calle”. Llegó Arianna “subo con la bici, enciendo el ecógrafo y os mando el ascensor para que subáis”. Resumamos el proceso: tumbada en la camilla (sin estribos, gracias al cielo, o sea con respeto), se rompió el silencio con una frase lapidaria ”no hay latido”. Otra vez a mi, eso que les suele pasar “a los otros” me estaba pasando otra vez a mi. Una broma de Dios? No creo en Dios. Será por eso entonces? O peor, me pasa algo? Estoy en mal estado? O tal vez muy, pero que muy mucha mala suerte? Esperemos.

La ginecóloga me dijo que llegados este punto lo mejor era ir a casa y esperar, esa noche no me iban a hacer nada en ningún hospital y ya que esta vez mi cuerpo había empezado a expulsar lo mejor sería dejar que siguiera el proceso. No me explicó mucho más ya que ella veía que yo estaba en otro mundo y le pedía a Carlos que me trajera de vuelta “tócala, abrázala, que se va mucho”. No hay mucho para decir de lo que fue la vuelta a casa, la noche… un drama. Pena, pero sobretodo rabia”lo quiero romper todo” le dije a Carlos que me miraba asustado, lo hizo (hace) tan bien… menos mal que lo tengo a él y aunque suene egoísta, si esta historia era para mi sí o sí, menos mal que ha sido con él. Los tres días siguientes fueron de una tristeza imposible de explicar, sólo aquellos que hayan pasado por algo así pueden imaginarse el dolor de la pérdida. Pasó el lunes con algunos mensajes de seres queridos, de seres amados, siempre presentes mis padres (como pudieron pobres, en ese día operaban a mi hermano) y lágrimas, lágrimas, lágrimas. Una tristeza que no conocía, contra la que no me enfrentaba hacía 5 años y que había cambiado, había mutado en mi, esta vez no era la ilusión lo que sentía que se iba,esta vez pude sentir que estaba perdiendo a mi hijo, una familia que estaba creciendo y se quedó a las puertas.

El martes, mi ginecóloga (otra gran mujer) me hizo un hueco en su agenda. No quise tacto y no quise ecografía, no quería que volvieran a hurgar dentro de mi. Vio la eco del domingo: saco gestacional de 10 semanas y media y embrión de 7. Habló con nosotros, dijo que haríamos unos análisis para descartar cualquier problema y si se veía entonces lo trataríamos en el siguiente embarazo. Ibuprofeno cada 8 horas alternado con paracetamol y que llegaría el momento en el que las contracciones serían más fuertes, el momento del expulsivo “será com un mini part ja què el que expulsis serà petit”, que no reprima las ganas de ir al baño porqué será el momento del expulsivo. Madre mía, qué terror, una mujer no debería tener dolores de parto si no va a parir un bebé. Nunca.

Dolores, sí, pero como una regla fuerte. Momentos de arranques de llanto, pesadillas al dormir y la absurda esperanza de que de alguna manera todo esto de un giro y el corazón mi pequeño vuelva a latir.

Y dio un giro, de repente el miércoles por la noche a eso de las 22.00 empecé con unos dolores terribles, iban y venían, me encerré en el baño,quería estar sola, pero Carlos no podía escucharme y entró. Estuvimos ahí, yo sentada con la cabeza apoyada en su cadera unos 30 minutos, con cada ola de dolor yo solo podía soltar un aaaaaaaaaaahhhhhhhhhhh medio ahogado, no a voz en grito, pero imagino que terrorífico para él. “No puedes estar así, vamos al hospital” “noooo” ya imaginaba en qué momento me encontraba, había que pasarlo. Pero él no lo entendía y el pobre lo estaba pasando fatal al verme así. Llamamos a mi ginecóloga pero tenía el teléfono apagado, quiso llamar a urgencias. Estaba tan nervioso el pobre, que le dijo al médico que su mujer estaba teniendo un parto involuntario. Los del 112 le dijeron me diera un paracetamol, son unos genios. 10 minutos más tarde me dijo “déjame que llame a tu papá para que nos lleve al hospital” pensé en él, en el apoyo que necesitaba él para poder estar conmigo y en que tal vez allí podrían decirme que sí, que iba por el buen camino.

Subimos al coche y mi madre me dijo “al Mar?” “Sant Pau” dije yo. Y aquí empieza mi historia de terror.

LA HISTÉRICA DE LA 5 (equipo médico del turno de noche dela noche del 29 de Octubre, hospital de Sant Pau)

Llegamos a urgencias sobre las 23.00, me vinieron a buscar con una silla de ruedas y no llevaron a ginecología a Carlos y a mi mientras mi madre hacía todo el papeleo. Lo ciertoes que fueron muy rápidos en examinarme, creo que es lo único bueno que puedo decir. Antes de subir a la camilla el ginecólogo me pregunta que qué me pasa y le explico “dónde te hiciste la ecografía?” “en la consulta privada de una amiga, estaba con ella” “y no traes la eco?” “no” le digo “vale… entonces no te dijeron de hacer un legrado? Te quedaste así?” ya estamos, ya me siento imbécil, negligente y no sé porqué también me hace sentir mala madre. “sí, porqué ya me hicieron un legrado hace años y lo pasé muy mal y en esta ocasión mi cuerpo había empezado a expulsar y preferí seguir el proceso” le dije yo, aunque no era momento de hablar mucho porqué me estaba retorciendo de dolor. “bueno, pues vamos a examinarte”.

Carlos me ayudó a desnudarme de cintura para abajo, me acompañó a la camilla y me ayudó a subirme. No sé porqué recuerdo muy bien esos estribos, muy grandes, blancos y desgastados. Yo estaba muy nerviosa, cómo es lógico pensar, además de dolor me mataba el saber que otra vez estaba ahí: sala de partos.

Había que examinarme. Intentó introducir el fantástico separador, pero yo estaba muy tensa, lloraba y temblaba, lo volvió a intentar, levantó la cabeza y me dice el tipo (no quiero decir palabrotas) “mira, es que si no te calmas no te puedo mirar” la comadrona me miraba con cara de… no sé, como el que mira al infinito, no había rabia ni desdén, pero tampoco un mínimo de empatía. Tragué saliva, paré un poco el tembleque y le dije al energúmeno ese “por favor, un poco de comprensión”. De ir en quinta pasó a ir en tercera, incluso después podríamos decir que bajó a segunda. Paró todo, me dejó unos minutos con Carlos y volvió. Introdujo su separador y unas pinzas más largas que mi brazo, sacó tejido, pidió gasa y yo llorando calladita porqué no quería molestar. Me tenía que hacer una ecografía, claro, más cosas dentro mío? Con esta postura tan tortuosa? Con el dolor que tengo? Con la sangre que esta cayendo? Después de tus pinzas? Pues sí, hay que ver qué está pasando, lógico. Parece ser que mi tensión no le dejaba ver nada, no podía moverse con tranquilidad por mis entrañas y así me lo dijo “estás muy nerviosa y no puedo ver mucho, te vas a quedar esta noche. Te damos un calmante y cuando estés más tranquila te vuelvo a mirar, te parece?” fue en esa última frase en la que bajó a segunda, a partir de ahí como la seda, lástima que acabó su turno.

Me llevaron a una habitación, me pusieron un gotero y a los dos minutos las comadronas se pusieron a gritar (porqué aquello no era hablar) que había que cambiar a la de la 5 (yo) porqué necesitaban la habitación para un parto. Entraron y como si yo no existiera empezaron a discutir de a dónde me iban a llevar (qué grandes ellas dos) “pues a la uno” “pero no sé si entra esta cama allí, a ver cómo está para andar, cómo estas para caminar?” “mal” les dijo Carlos, que las miraba con cara de “pero de dónde leches habéis salido?” Me llevaron, no sin darle unos cuantos porrazos a la cama contra las paredes, con el brazo enganchado al gotero hasta la primera habitación: horror. La habitación en la que estuve 5 años atrás “barbas, te estás pasando” pensaba. 30 minutos era persona otra vez, vino el gine y me dijo de volver a hacer la eco: saco gestacional de 11 semanas y embrión de 7,5. “es muy grande” me dijo la ginecóloga que lo acompañaba “seguramente mañana por la mañana te haremos un legrado” al ver mi cara descompuesta, me dijo que podíamos ayudar a que lo expulsara sola “de todos modos vas a tener que esperar hasta mañana”. Lo hablé con Carlos y decidimos que sí, prostaglandina al canto y si no lo expulsaba pues nada, legrado, pero al menos dar me una oportunidad de expulsarlo por mí misma. Dijeron que iba a doler porqué provocaría contracciones pero que me podían dar calmantes, que sentiría el momento del pujo. OK.

Cabe decir que en ningún momento nadie me puso una mano en la pierna, en el hombro, nadie tranquilizó a Carlos y nadie me dijo “imagino por lo que estás pasando” (aunque fuera mentira), nadie.

Al cabo de un rato empecé con mucho frío, pedimos una manta y la comadrona inexpresiva me tomó la fiebre porqué dijo que era posible que me subiera a causa de la medicación. 37. Dijo que volvería cada rato a vigilar si me subía. No la volvimos a ver en toda la noche.

En la habitación contigua a la mía había una parturienta que charlaba animadamente con su compañero, en un momento parece ser que pidió drogas y le dijeron “pero mujer, si ni siquiera estás de parto” le quedaba bastante, llevaba un buen rato e imagino que empezaba a molestar porqué venían más parturientas. Al cabo de una hora, más o menos vinieron a decirle “que sepas que va a ser cesárea” qué bonito ser comadrona hoy en día. Mala suerte la mía ya que cuando se la llevaban para su feliz momento empezaba mi pesadilla otra vez. El calmante ya no hacía efecto y los dolores eran más fuertes, volví con mi aaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh bajito en cada bofetada de dolor, agarrada a una mano de Carlos y relajaba cuando se iba. Otra vez “vuelve?” me decía Carlitos y yo asentía con la cabeza. No podía dejar de pensar que eso era un puto parto, que eso no tenía que ser así, que ahí fallaba algo y esa no podía ser yo. “voy a pedir que te den algo” yo no sabía si quería, otra vez pensaba que ese era el momento final, pero estaba costando así que dije que vale.

Pulsamos el botón y vino una comadrona a preguntar, Carlos le dijo que si me podían dar un calmante ya que nos habían dicho que durante la noche me irían administrando “espera que pregunto” dijo, se fue y no volvió. 10 minutos después Carlos salió para ver qué pasaba, volvió a preguntar y le dijeron que la Dra. estaba en una cesárea y ellas no podían hacer nada, que no estaban autorizadas y que había que esperar “pero tiene mucho dolor” “bueno, pero la dra. está en una cesárea y no se puede hacer nada así que tendrá que esperar!” uy… “perfecto, nosotros estamos pasando por un aborto y mi mujer está mal!” “dile que me pusieron Enantyuuuum!” Carlos salió a decirle que me pusieron tal medicación y que si se hubiera molestado en entrar lo podría ver “mira, ahora cuando salga la dra. le hablas en el mismo tono” le dice “tranquilo, déjala” le digo “a ver, qué paaasaaaa, qué paaasaaaa” otra comadrona sale de alguna parte “que le hable en el mismo tono! dice que le duele! Ella ha elegido pasar por esto, no ha querido legrado!” Señora, señora, señora… de dónde ha salido usted? Dónde se piensa que está? Con qué se piensa que trata? Con chorizos? “no es así!” le grito yo desde la habitación y no contenta con eso “dice que le duele, cómo le va a doler??!!!” “se lo explico!!!???” le grito”maleducada!!! es una maleducada!!!” Increíble, aquello era surrealista. Por fin entró la comadrona del ”qué paaasaaaa” y me puso un Nolotil, le dije que si quería le decía porqué dolía y me responde que no es para tanto, que lo que pasa es que estoy muy nerviosa, que esto es ahora como un parto, que normalmente tiene final feliz pero que en mi caso no. Hace falta??

En estas entra la famosa dra. de la cesárea y medice que el Enantyum es antiprostaglandínico, genial chata, ponme lo que sea, me da igual”pero las señoras de afuera son unas maleducadas” le digo”no son señoras, son comadronas”…………………………………………….. Mira, apaga y vámonos. En serio estoy en el hospital? En serio está pasando esto? En serio?

Mientras me pone el gotero la comadrona llega la bebé dela lado. Miles de enhorabuenas y las perras rabiosas que estaban fuera de repente son unas gatitas dulces felicitando al nuevo papá y qué bonita bebé y tal y cual. Rompí a llorar, miré a Carlos y le dije algo así como “llora la bebé” y la tipa me dice que “a los bebés no los podemos hacer callar”. Otra vez, en serio????

Me dieron un diazepan, querían que dejara de molestar, seguro, pero lo camuflaron diciendo que ayudaría a relajar la musculatura, o sea, el cuello del útero y con ello a hacer el famoso expulsivo.

Una hora más tarde a eso delas 3.00 yo estaba en Disneylandia, sentí que ahora sí. Y así fue. Por suerte estaba bastante colocada y lejos de ser traumático le dije muy tranquila a Carlos que ya estaba, había sucedido.

Las comadronas estuvieron TODA la noche gritando, contando chistes, riendo y en una fiesta de falta de respeto.

Por suerte ya no hubo más dolor, lo peor había pasado. La ginecóloga que tenía que pasar a verme durante la noche no vino hasta las 7 de la mañana cuando la llamé. Confirmó que parecía ser bolsa y embrión y que harían una eco para confirmar. A las 7.45 reconfirmaron mediante ecografía y en un par de horas me iría a casa.

La comadrona del turno de mañana vino a sacarme sangre para el grupo. Yo sabía que si la madre es RH- y el bebé positivo (o algo por el estilo) es incompatible con la vida, así que le pregunto a la señora comadrona que no había visto en la vida”puede ser por eso que no pude tener el bebé?” y me responde “estás obsesionada con este tema” claro, derrotada me pongo a llorar y trato de explicarle que estoy en pleno aborto, que estoy en sala de partos y que es duro verlas con sus barrigas y escuchar los llantos de los bebés “pero lo tienes que superar, en la calle también verás bebés”. Me callé, me dejé hacer y esperé el alta.

Ahora no quiero salir a la calle, no quiero volver al trabajo, no quiero volver a lo de antes, quiero algo diferente.

Hablamos de humanizar partos, luchemos por hacerlo. Luchemos por humanizar abortos y que no nos de miedo decir esa palabra, no es nuestra culpa.

Eso sí, saco algo positivo de todo esto: tengo un compañero increíble, con el que me siento más unida que nunca, cree que soy valiente y yo creo que él es todo un hombre, un caballero, un padre, un marido, es el amor de mi vida.

https://siendomujer.wordpress.com/

jueves, 2 de octubre de 2014

Porque quieres ser doula?

Para hacer la formación os pido de hacerme un texto contestando algunas preguntas. Los mails que voy recibiendo son tan emocionantes, tan bonitos, tan abiertos, sensibles y hermosos!

Me SUPER-ENCANTA! Si gente que trabajan con mujeres podría leer y entender y dejar entrar esta información, sería otro mundo la que nos enfrenta cada día.

Pidió permiso de Raquel, futura doula que hará la formación ahora en octubre, de poder publicar su carta.  Aquí lo tenéis:

"Querida Viktoria ,
 
hace días que intento explícarte , porque  quiero ser Doula, y sinceramente, no encuentro la manera de no extenderme mucho.
 
Soy la pequeña de once hermanos, imagínate, la maternidad en casa a sido el pan de cada día...las vivencias de mi madre, que explicaba que tras sus partos, una de sus hermanas estaba siempre con ella , ayudándola con algunas de las tareas de casa y con los otros niños... su parto en casa , de un bebé en posición podálica, acompañada de una vecina,porque no llegaba la asistencia, la pérdida de dos de sus hijas, nacidas antes que yo, la césarea que le tuvieron que realizar,la única, porque yo me coloqué en transversa y que el médico aprovechó para hacerle una ligadura de trompas, en contra de su voluntad !!
 
La maternidad de mis hermanas, de una en especial, que quedó embarazada a los 18 años recién cumplidos, me dejó muy marcada.
una noche se retorcía de dolor (supongo que eran los pódromos del parto ) yo tenia cinco añitos, y recuerdo a mi madre, masajear con amor su barriga y sus lumbares... esa noche yo me acurruqué con mi hermana y dormimos juntas, como otras veces, pero fue especial.Recuerdo que mi madre explicaba, que después de doce largas horas de espera, le rogó a una enfermera, entrar a ver a mi hermana, la enfermera la dejó entrar, y la avisó de que el parto no avanzaba, "milagrosamente" el ratito que pudieron estar juntas, y volvieron los masajes en las lumbares y la protección para mi hermana, la dilatación se completó...las volvieron a separar y parió sola, como tantas veces lo hizo mi madre.
 
Cuando mi hermana tuvo su segundo hijo. también llamó a mi madre, pero las normas ya habian cambiado, podia entrar a acompañarla...el trabajo de parto fue rápido, a pesar de que quien venia al mundo lo hacía tras los masajes de su abuela con cinco kilazos en su cuerpo..¿y lo más bonito? mi madre, entro en la sala de partos, y cuando mi sobrino coronaba, le preguntaron si  quería verlo nacer , su repuesta fue : "y si me dejas, poner la manos para recibirlo yo, también . El médico y/o comadrona que asistía el parto cedió , y le proporcionó a mi madre, según ella, lo más bonito que había vivido en su vida.
 
Estos echos me han marcado , y mucho...imagino las soledad de las mujeres en sales de parto frías, sin ningún consuelo, guiadas por hombres y mujeres pendientes de un reloj, de un turno, teniendo un mal parto porque su cuerpo se bloquea al estar en un mundo desconocido , desinformadas...lo imagino y siento unas ganas enormes de abrazarlas, de mimarlas, de decirles que estoy allí y que van a parir, que su cuerpo está diseñado para ello.
 
Me imagino el amor de mi madre, al recibir a su nieto con sus manos, la satisfacción que sentía al explicar lo milagrosos de sus masajes...era ver amor en estado puro !! y quiero seguir viendo ese amor, que me transmitió mi madre, quiero estar al al
al lado de las familias que nacen, quiero proporcionarles esa paz , esa tranquilidad, para que ese momento mágico y unico en sus vidas, sea la máxima expresión de la dulzura, del poder, de la fuerza, de la feminidad...
 
También debo confesar, que mientras mis amigas , compraban las revistas "super pop " yo compraba, "Crecer Feliz" " Ser pares " y similares, en teoría , para forrar carpetas, con las imágenes de los bebés, en la práctica, me las leía y releía antes de forrar la carpeta.
 
La nota más alta de un examen que he sacado en mi vida, fue en el de reproducción humana , mientras todos  acabaron ese examen en un momento (tabúes ) yo me extendí y expliqué mil y una cosa, "fil per randa".
 
Y cuando iba a la biblioteca, 7 u 8 años debía tener... me colaba en la sección de adultos, y siempre miraba el mismo libro...embarazos, nacimientos, post partos.
 
Lo que no sabía lo buscaba, lo que no sé espero poder aprenderlo de tu mano...es una pasión escondida, que hasta que no di contigo no definí !
 
Ahora, a tu lado, espero convertirme en la mejor Doula después de ti .
  
Un abrazo bien fuerte y dulce.



miércoles, 10 de septiembre de 2014

NACIMIENTO DE POPPY, PVD2C (parto vaginal después de dos cesareas) VBA2C (vaginal birth after two sections)

No somos muchas que podemos lustrar este titulo. No por falta de ganas sino por falta de ganas de los profesionales. Ahora pondré aquí mi historia de parto, pero luego lo voy a redactar, poner más información, más emociones, más de todo, para poder ayudar a todas que buscan un parto vaginal después de dos cesáreas podrán tener lo máximo de información que se puede. Si alguien quiere ayudarme en traducirlo al inglés, sería un gran ayuda, porque lo más difícil durante mi embarazo fue encontrar información sobre el hecho de parir después de DOS cesáreas.


NACIMIENTO DE POPPY


Donde empieza una historia? Si es una historia de un nacimiento, donde quieres explicar bien todo lo pasado y entender tu misma lo complejo que es parir y nacer, en qué momento eliges de poner el comienzo? Desde el día de la rayita del test de embarazo? O en tus partos anteriores? O aun más temprano?


Miro a mi bebecita, que hoy cumple 1 mes, y pienso en el viaje que hemos hecho, yo bien consciente y ella desde dentro animándome



Había cumplido 40 años. La vida no parecía tener más bebés en espera para mi, estabamos bastante de acuerdo yo y mi marido, ni lo hemos hablado mucho. La economía familiar, mi trabajo como doula, dos nenas ya semigrandes y autónomas (con autónomas quiero decir que te dejan acabar alguna frase de vez en cuando y que no tienes que vigilar cada paso que hacen como tienes que hacer con todo bajo tres años aprox.) y pocos años más de fertilidad no lo veía posible, aunque confieso que siempre he querido tener más que dos hijos (viniendo de una familia grande y caótica, siendo una entre 8 hijos, frutos de varias constelaciones familiares).


Había pedido visita con mi ginecologa, la mejor de todas, Arianna Bonato, para un chequeo anual y para hablar algunos temas relacionados con la sexualidad femenina. Además quería entender mis dos cesáreas anteriores, saber y entender el porqué, conocer mi pelvis, mi canal de parto, conectar una vez para siempre mi cabeza con mi corazón, mi utero y mi vagina. Hacer un quartet bonito para hacer buena musica.


Mi intención no era quedarme embarazada, lo subrayo, firmemente, sólo quería entender algunas cosas relacionadas con mis partos. Lo que no sabía es que ya lo estaba. Embarazada. De 3 - 5 días, o sea, de muy poco. Pero la Poppy ya se estaba instalando. No me preguntes cómo, que es la pregunta de oro, la que no hemos podido responder. La proximidad a la iglesia de Cabrils (compartimos pared), puede ser? Tanta divinidad que nos contagia incluso a nosotros, dos ateos escépticos?


Sigui com sigui, esperando una regla que no vino, teniendo todos los síntomas de estar embarazada, entendí que si todo saliera bien, tendríamos un bebé para el verano de 2014.


Como ya he dicho antes mis dos hijas nacieron por cesárea, según el médico por estar en mala posición, grandes y transversos y con poca posibilidad de cambiar este destino durante un nacimiento (la Junia pesó 4000 y la Gala 4150).  Con la Junia dilaté hasta completa y estuve unos 4 a 6 horas en completa antes de tener la cesárea. Con la Gala fue cesarea programada.


Quizá podrían haber nacido por vía vaginal con el apoyo de otra persona, quizá podría haber sido diferente. Pero el “quizá” te puede llevar a pensar tanto que no dedico demasiado tiempo a ello.
Con la Poppy quería intentar ver si podría ser diferente, ya que definitivamente (creo) sería mi último embarazo, parto y nacimiento. Quería un parto vaginal después de dos cesáreas, lo que va bajo la abreviación PVD2C.


En España tenía dos opciones decentes: Parto en casa con Krishinda Powers (o con Raquel Faus pero ella tendría a su bebé en mayo así que era menos probable, aunque la esperanza nunca me deja sin esperanzas, quizá si fuese un parto de día, corto, que ella podría venir con su bebé...) o parto en Hospital de Barcelona con la Arianna Bonato.


Pero soy sueca, y en Suecia me sentiría más en casa y tendría más opciones aún, ya que allí te dan la oportunidad de parir en hospital público, con comadronas, considerado un parto vaginal después de dos cesáreas un parto normal pero con un poquito más de vigilancia. Estaría atendida por comadronas y no tendría que pagar un duro. Además estaría más cerca de mi familia, y me podrian ayudar con mis hijas (6 y 9) ya que el nacimiento caería en medio verano.


Ahora: averiguar lo que podría hacer yo para prepararme físicamente.
Mi first stop fue a mi superosteopata Oscar Hernández a http://www.osteopatiabarcelona.com/ , que a el le debo mi espalda alegre y mi ciática desaparecida. Le pedí recomenadrme la mejor osteopata con conocimiemtos de ginecología y me recomendó a la Marta Moreno, http://www.osteopatiabarcelona.com/terapeutas/#gallery-details-3150 . Con ella hice 4 sesiones muy agradables donde ella me hizo entender lo que tendría que hacer y que no hacer (respiración, posturas adecuadas, con la pelota etc.).


Luego la Arianna nos hizo un regalo bien bonito a mi y a Roger, mi marido. Nos regaló 10 sesiones de haptonomía http://www.haptonomie.org/es/ , para mejorar desde el principio la relación entre Roger/yo y la Poppy, entre mi y Roger, y además fue tan agradable que mejoró mucho mi relación con la Arianna, que hasta ahora conocía como una ginecóloga y obstetra estupenda, pero ahora además la he conocido como la gran persona que es en varios sentidos. Y además mejoró muchísimo mi relación con Roger como embarazada, con la Arianna como guía.


Luego tuve que averiguar DÓNDE en Suecia que me gustaría parir. Mi opción número uno era el hospital de Ystad, un hospital pequeño en la costa donde la fundadora del profilaxis sueco, la comadrona Signe Jansson, trabajaba hace ya unos 40 años. El hospital tiene fama por sus partos naturales, son muy pro la respiración como herramienta básica, y el personal pone su energía en dirigirte por un parto sin anestesia. Está a unos 50 minutos de Malmö, donde yo en los mejores de los casos estaría en el momento de empezar el parto. Pero me puse en contacto con varios otros, primero por mail y luego por teléfono, para tener una idea más general sobre su opinión de mi parto, un intento a un parto vaginal después de dos cesáreas.

Lund, Malmö y Helsingborg fueron los hospitales y me trataron bien en todas, me dejaron primero hablar con  alguien del equipo de comadronas y al saber mi caso me mandaron siempre a hablar también con un obstetra. En ningún hospital me negaron un parto vaginal y siempre me hablaron con mucho respeto, pero me pusieron más o menos los mismos límites y criterios: tendría que ser un parto que comience por si solo - no se usaría ni oxitocina ni prostaglandina para iniciarlo, el bebé tendría que ser de tamaño normal - más pequeño mejor, el parto tendría que tener un progreso positivo y a un buen ritmo y si había algo o que no se podía escuchar bien el ctg quisieran poner un electrodo scalp para medir el bienestar del bebé y que tendría hasta semana 42 para parir, luego se tendría que ver si programar una cesárea o no.


En Ystad solo me dijeron que todo tendría que ir bastante “by the book” o sea, tendría que ser un parto normal con un progreso normal.


Todo el embarazo fue una maravilla, todo fácil, yo sin dolor ninguna, intentando hacer a la bebé encontrar bien el camino hacia abajo, sin ponerse transversa, sin pesar demasiado (ni yo ni ella), haciendo mucho ejercicio de relajación, de respiración profunda, paseaba a mi perra por la montaña de la serralada del litoral, hice natación, hice yoga prenatal con Monica en el Taller de Ioga de Premia,  muy bonito y relajante. Y me hubiese gustado ir más a Barcelona para ir a Mercé en Mamaioga y sus clases preparto de pilates y también a Juliette en Yoga con gracia, pero no me daba tiempo, trabajaba hasta el último mes en acompañar a mujeres como doula (ay si, por dios, os podeis imaginar??!! La doula más gorda de todas, a veces incluso más gorda que la parturienta que acompañaba. Pobre d  e la gente que entraron en las salas de parto, deben haber pensado que tenían problemas cn la vista) aprovechando el parto para estar yo también de cuclillas (ahora, lo he hecho tanto que ahora tengo dificil no ponerme en cuclillas y con las rodillas hacia fuera también en mi vida normal sin panxa…).


Me preparé mentalmente leyendo estudios sobre el parto vaginal después de cesarea, entre ellos el estupendo http://midwifethinking.com/2011/02/23/vbac-making-a-mountain-out-of-a-molehill/,  También me preparé poniendome en contacto con médicos obstetras y comadronas que investigan el tema, y ventilando mucho mis inquietudes y pensamientos con sobre todo dos profesionales que respeto mucho; la Arianna Bonato que es obstetra en Barcelona y con la Raquel Faus, comadrona. Las dos considero muy sanas y seguras en un ambiente que a veces parece una selva, donde es difícil saber qué creer por las diversas y contradictorias opiniones que hay. El día del parto me quería sentir segura, confiada, y sin dudas. También estuve pensando, meditando y visualizando constantemente el futuro parto de Poppy, siempre en positivo.   


Viajamos a Suecia a semana 35 de embarazo, yo y las nenas. Al finales de junio me fui de vacaciones a la costa con mi madre y Junia y Gala, y a esperar a mi marido Roger y luego a la Poppy, en este orden…


Suecia me sonreía: sol y más sol, temperaturas más que agradables.


Roger iba a venir de Barcelona el día 18 de julio, Poppy tenía fecha muy poco probable pero aun así, el 24 de julio. Pero la verdad que me sentía bastante segura a que la Poppy iba a esperar a su padre y si no, pues por algo sería…Hasta que Roger estaba con nosotros no hice nada más que disfrutar de la vida, la playa, las nenas, buena comida y de estar en forma físicamente, paseando, nadando y de cuclillas para ayudar a la Poppy de bajar bien.


Todo fue tal como tendría que salir - Roger llegó a Suecia, estuvimos unos días de vacaciones en la costa sin alarmas, sin contracciones, todo bien. El día 24 fuimos a Malmö al piso a la costa de mi hermana (ella bien instalada en nuestra casa en Cabrils) con las nenas y todavía ni señal de la Poppy.


Al estar Roger, dejé de sólo hacer masaje perineal con el aceite que me mandaron desde Inglaterra, un aceite ajurvedico comprado en la pagina de The Gentle Birth, de la Dr Motha http://www.gentlebirthmethod.com/ y empecé a seguir las instrucciones, un tapon hecho con una gasa y un poco de algodon, impregnado de aceite que se deja en la vagina durante unos 4 horas. El aceite lleva Bala, Dasaoola, Devadaru, Kushta, Shatavari, Tagara, Chandana, Sesame Oil.  


Cuando cumplí 41 semanas pedí visita con un ginecólogo para tener un plan B, por si no comenzará nunca...porque llega el día que te sientes como si estarás embarazada para siempre la verdad. Tenía un poco de miedo por la amenaza de cesárea programada ya que no me dejarían probar una inducción, pero no me habían puesto fecha final y no sé hasta qué semana hubiese llegado si no me hubiese puesto de parto.
El medico que me atendí me atendió muy amablemente, acostumbrado ya de su única clienta que voluntariamente quería probar un parto vaginal después de dos cesáreas.
Hicimos un plan a que iría al hospital grande de Malmö donde él trabaja a las 42 semanas para hacer un Hamilton. Y a partir de allí haríamos un plan C. Me sentí tan aliviada, nada de cesarea, nada de planes hostiles, nada de amenazas, tratada como una mujer embarazada normal y corriente.


Jueves, 41+1 semanas, sobre las 19, noto que sale el tapon mucoso. Un buen señal de que algo se está moviendo pero que todavía puede tardar días en comenzar. No dije nada a Roger, ni a nadie. Pero a partir de allí empecé a tener contracciones. Muy leves, más bien como dolor de regla suave. Me empecé a sentir muy tranquila, y muy contenta. Hasta aquí hemos llegado; estamos a Suecia, tengo el derecho de parir en paz, en un sitio famoso por su parto natural, la cuna de la respiración profilaxis, y tengo a Roger a mi lado, y ahora el parto está en marcha. Si ahora al final hay una cesarea por lo que sea, lo acepto. He hecho todo - he cumplido con mi deseo de parir, más no puedo hacer, Y al ponerme de parto elimino el riesgo más grande (el de no ponerme de parto y que las semanas van pasando y con ello que el bebé se hace más grande y que de repente alguien dice PROU, ya basta).


Por la noche miramos una película, Frozen, con la Gala, la Junia está en casa de mi hermana. De repente, sobre las 22.30, escucho un PAAAAM y tengo un golpe hacia abajo, dentro, en mi vagina - como si alguien me daba un golpe duro con algo fuerte. Un grito (mio) AYYYYY y un salto del sofá y el agua sale a TOPE.  
La cabeza de Poppy como un tornillo hacia abajo, agua que no deja de salir. La Gala (seis años) me dice cuando vuelvo de lavabo: Mamá, tu panxa ha cambiado de forma! Antes era tan plano arriba que se podía poner allí tu taza de té, ahora ha bajado, ahora se puede esquiar!
Llamamos a mi madre a preguntar por sus preferencias, perra y nena ahora mismo, antes de ir a dormir, o tener el placer de que alguien la despierte a las 4...Vino enseguida a buscar a sus invitadas.


Roger arreglé la casa, yo hice la maletita (la de parto ya tenía preparada ya que es la misma que mi “doula bag”, solo faltaba la ropa para bebé y nosotros, cepillo de dientes etc.) y me puse en la cama para dormir, ya que nunca se sabe cuando comience, ni cuánto duraría...yo vigilo y aprecio mucho mi sueño, siempre. Para un buen resultado de parto - el estado del día es importante.
Pero solo tumbarme comenzaron las contracciones, y desde el principio vinieron cada 2 minutos. No podía entender mi suerte - genial! G.E.N.I.A.L. Cada contracción la recibí con un gran GRACIAS! Habíamos llamado al hospital de Ystad cuando rompí la bolsa y me habían dicho de quedarme en casa hasta tener contracciones regulares, y si no, venir para un control el día siguiente a las 10. Ahora volvimos a llamar, y nos dijeron de venir.


Ay pobre del taxista, pobre pobre del senyor. Una cosa es llevar a una mujer al hospital más próximo (la de Malmö, a 5 minutos) , otra es ir por toda la costa bonita de Suecia para llegar a Ystad, con una mujer con contracciones cada dos minutos (menos mal que no conocía mi historial, con dos cesáreas previas) y un marido que respira con ella cada vez..Todo oscuro, eran las 02 o algo, y nuestro camino se hizo en silencio, escuchando nuestra respiración profunda, casi insonoro pero entre los dos - musica de los suspiros. De vez en cuando la voz de Roger: Siguen cada dos, y duran unos 50 segundos.


Entramos en el hospital y nos recibe la Mari, la misma que había atendido la llamada. Nos lleva a una habitación pero enseguida nos hace cambiar a otra más grande, con una cama grande de matrimonio. Nos instalamos, seguimos respirando, ella lee nuestro plan de parto (lo publicaré al final del relato) y enseña a Roger como me puede ayudar en hacer masajes en la espalda. Probema es que no tengo dolor allí, es todo en el ano, me aprieta la cabeza de la Poppy hacia atrás, hacia el ano, cada contracción es como si me pegan con un martirio. Es interesante esto, la sensación que todo mi parto fue hacia atrás, ya que es lo que habíamos practicado en la haptonomía con la Arianna. Arianna me dijo: Tienes mucho espacio pero necesitas encontrarla, tienes que invitar a tu nena hacia atrás.
Obviamente lo había logrado..quizá un poco demasiado, por mi gusto : )


Hicieron un registro de la Poppy y todo estaba perfecto, y me hicieron un tacto, estaba de unos 4 centímetros, cuello del utero borrado y la bebé bien puesta abajo, encajada dentro del pelvis.  
Era todo muy intenso. Las contracciones siguieron intensas y frecuentes, cada 1 o cada 2, nunca más. Me ofrecieron la bañera, y fue el paraíso durante lo que me parecía una hora o algo, en realidad estuve en la bañera unos 25 minutos (según el partograma que me dieron antes de dejar el hospital). Con cada contracción tenía más presión hacia abajo,  Roger me ayudaba muchísimo con la respiración. Al respirar conmigo me ayudó a sobrevivir, porque de verdad que hubo un momento de unos segundos en cada contracción que era casi insoportable. Me acuerdo pensar en la bañera: He venido desde España para esto, estoy loca, con lo indoloro que es una cesárea….




Me mentalicé - no pensar más en el dolor sino seguir mi camino, adelante adelante, cada contracción recibirla con gratitud, con agradecimiento.


Empecé a pensar abriiiiiir con cada contracción y visualicé a la Poppy dentro, bajando suave y fluído, camino único hacia la luz, el nacimiento.  Puse toda mi energía en la respiración y en estar relajada, hombros, cara, brazos, piernas, culo, cadera...todo bien relajado. Quería irme corriendo de la sala de parto, huir de todo, o por lo menos - por favor - una pausa para recuperar energía. Hubo momentos de todo, dudas de mi capacidad, ganas de tirar la toalla, pero más que nada ganas de parir, de seguir, de mostrar a todos que era posible. En el nombre de todas las mujeres quería parir para una vez más ayudar a cambiar, ayudar a que nos dejen parir en paz. En España ni me dejarían parir, aquí estaba yo, sola con mi marido y una comadrona, pariendo como cualquiera. Al salir de la bañera había dilatado a 9, casi completa. Con contracción la Poppy ya comenzaba a mostrar su cabecita a la comadrona.


Hubo problemas en encontrarla con el ctg, y después de algunas bradicardias la comadrona dijo que se sentiría mejor poniendo un electrodo scalp a la poppy para poder tenerla mejor controlada. Di mi consentimiento y el parto siguió. Empezó a ser difícil encontrar posturas “cómodas”, tenía muchísima presión hacia el ano y no sabía como ponerme. Estuve semitumbada de lado en la cama, con Roger, o en el taburete,pero mejor estaba de pie. Me daba las contracciones más fuertes pero pensé que entonces también sería menos tiempo.


Es raro, acompañar a muchos partos antes de parir tiene sus pros pero también sus contras. Sabes muchas cosas que te ayuda; técnicas, posturas truquillos para llevar el parto hacia adelante. Pero también conoces más los riesgos, obstáculos, lo que puede girar de repente...lo que parece casi acabado acaba en una cesárea 10 horas más tarde...hasta ver el bebé en brazos de la madre nunca doy nada por vencido. Así que me decidí seguir plenamente con mi mantra para no pensar en nada, solo adelante. Mi mantra fue: ADELANTE, ABRIR, TRANQUILO (pero en sueco; “Framåt, Öppna, Lugn”). Y a veces me vino la canción (si, es raro, ya lo sé, pero me ayudaba) The only way is up, Baby! (con la cantante Jazz). Adelante.
Llega un momento que el parto es tan intenso, tan fuerte, tan de todo, que no puedes hacer más que sobrevivir. Tienes que fiar plenamente en la gente alrededor tuyo. Tuve la gran suerte de parir donde parí, y de poder entregarme 100% a dar a luz y no tener que vigilar en ningun mi espalda. La comadrona en algún momento me dijo: Todo va muy bien, va genial, pero ya que es un parto con dos cesáreas previas solo voy a informar al médico del turno que estás aquí, ok? Después de un rato un señor entró, muy discreto (por cierto, todos hacen nock nock en la puerta y preguntan por tu permiso antes de entrar...mmmm), y me dijo; Soy el Dr tal y cual (no me acuerdo), me han dicho que todo va muy bien. Sólo he venido para informar que estoy aquí por si las moscas pero espero no tener que verte más.
Y se fue.


Sobre las 6 y media me entraban unas ganas increíbles de empujar. Mi cuerpo se preparaba como para lanzarse a hacer un salto de 6 metros entre dos montañas con un río 50 metros más abajo, era IRRESISTIBLE. Una fuerza primitiva que te lleva, no podía hacer otra cosa que pensar: Here we go again (y me parece que lo dije también), respirar y aaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhrghhhhhhhhhhhhhh…….Un grito de la cueva más profunda. Y noté cada vez como la presión abajo se intensificó.


Por aquí , en algún momento, hemos cambiado de comadrona. Entró la Anita y una auxiliar  que me parece que se llamaba Ann-Mari o algo parecido. Fue un buen cambio. Hasta ahora la Mari nos había apoyado con sus: ay que bien que respirais juntos, todo va muy bien adelante, perfecto, siga así.
Pero ahora éramos en otra etapa y era la etapa más temido por mi, ya que había hecho hasta aquí una vez...pero luego era terreno desconocido y además prohibido, imposible, aquí fue mi cesarea! Así que nueva aire, fresca. del día, nos iba muy bien. Anita entró, una comadrona con unos 25 años de experiencia, también había trabajado en parto en casa con todo lo que significa de sabiduría fuera de lo común (si estás a casa tienes que saber más truquillos, claro, ya que no puedes fiar de ninguna intervención de las del hospital). Hasta ahora habíamos cambiado de posturas un par de veces, estábamos entre el taburete y la cama sentada, y ahora otra vez volvimos al taburete con el Roger sentado tras mi, cogiéndome en sus brazos, hablándome en la oreja, guiando la respiración. Tenía a la Anita al suelo, sosteniendo una pierna en la mano para darme más fuerza, y me iba guiando para dar más espacio a la Poppy en el momento de bajar. Me iba guiando la respiracion para no tener un desgarre. Y me iba animando diciendo: Ohhhh que bien que lo haces, pero oooohhh que bien, que valenta, que fuerte que eres. Y si te dicen esto, lo crees. Porque no puedes hacer otra cosa que fiar! Y quieres y necesitas saber que lo estás haciendo muy bien.
En algún momento cuando me dolía mucho me dijo: Ya sé dónde estás ahora, te duele, te quema, piensas que vas a romper en treinta trozos. Pero no va a ser así, porque lo estás haciendo muy bien, y tu bebé es tan chiquitita, tan perfecta para salir de tu vagina, que no te preocupes, lo estás haciendo super.
Nunca me metieron prisa, nunca me amenazaban con acabar si no iba más rápido, nunca me comentaron nada de la frecuencia cardiaca que iba a veces bajando mucho, a veces subiendo mucho. El rol de la comadrona es apoyarme y seguir adelante, si ella no ve señal de peligro verdadero. Veo en el partograma que todo está anotado bien, bradicardias, taquicardias, dudas, CTG que desaperece, que el CTG coje mi pulso en vez de la del bebé..


Me preguntaron si quería tocarla y la toqué como primera persona la toqué a la Poppy. Me preguntaron si quería el espejo para verla y para que el Roger también pudiera verla, y la estuvimos mirando como bajaba, poco a poco. Que milagro, el nacimiento de un bebé. Que bonito y duro e increíble. Que cosa más fisiológicamente superbien hecho!!


A las 07.34 nace la Poppy, la coji yo cuando salí, y la verdad que la sensación de triunfo y satisfacción me daba tanta energía, que era como para poder hacer otro parto, en el mismo instante. Y otro, y otro…




Un viaje tan largo, que en España comenzaba con un:  


- “Donde quieres parir?
- Ah (wow, está cambiando, tengo derechos de pensar y de querer algo!! super!), quizá me gustaría parir en San Joan de Deu.
-Pues no va a ser, perteneces a Mataró.
-Ah (ehhh...porque me preguntan? para tener la satisfacción de decir que no tengo elección?).
-Uf, además, aquí veo que tienes dos cesáreas, no parirás, será cesárea programada, claro.


Y todo esto sin mirarme ni una vez en mis ojos. Seguía visitando la comadrona del CAP solo para ver como llevaba ella el tema, como un estudio pequeño antropológico, “minor field study”, jeje. Hay que aprovechar ya que estaba embarazada, como doula no me dejarían nunca entrar si no. Era increíble lo antipática que era (yo nunca entré en debate, nunca dije encontra, solo sonreía y decía aha, ok, aha, vale) y más que una vez pensé: POrque esto es mi tercer bebé y porque tengo mi red de contactos buenos de comadronas y gines, pero si fuese mi primer bebé saldría llorando cada vez de aquí. Collons que ganas de machacar a una embarazada. Nunca me preguntó como estaba, nunca me miraba la cara, ni para saludar, siempre inclinada a su mesa escribiendo o haciendo tiperitoperi en el teclado del ordenador quejándose de lo lento que era. 



(tengo otra foto dedicada a ella y todas sus compañeras pero no quiero ensuciar mi relato de parto así que lo voy a hacer a parte)

Pero bueno, no voy a hablar de ella, ni de otras cosas feas. Porque lo vamos a cambiar, oi, a que todo llegue a ser parto respetuoso, no por protocolo sino por ganas, ganas de dar a una mujer la mejor experiencia de su vida, el reto más grande.


Con Poppy en mis brazos, Roger llorando (de emoción pero también de dolor de sus brazos, jajajajaaa) y una tranquilidad en la habitación. El sol ya había salido hace mucho, teníamos cortinas para no tener demasiada luz, pero todo bañaba de luz, de felicidad. Increible.
Y nada de apuros, la Poppy conmigo, nadie la ha tocado, está piel con piel conmigo, mirando con ojos grandes.
Nos traen desayuno, en seguida, el mejor desayuno de mi vida!! Con la bandera de Suecia. Como siempre había soñado!




Me tuvieron que poner tres puntos chiquititos, dos interior y uno exterior. Ni lo noté cuando lo pusieron. Que subidón, por dios. Y me dura todavía, casi un mes y medio después.


Romántico, duro, intenso, increíble. Y la Gala que todavía no puede entender el hecho de que perdí el fin de la película Frozen: Pero mamá, venga, te lo estás perdiendo todo, esta parte es la más chula (yo con agua saliendo entre las piernas, intentando salvar el sofá de mi hermana…). Los niños lo toman todo con tanta tranquilidad todo es normal si lo transmites como algo normal.  


Doy las gracias a toda la gente que me apoyaron en nuestro viaje hacia Bebé, un viaje para conseguir un parto vaginal después de dos cesáreas, un PVD2C. Gracias especialmente a las que he mencionado en el texto.
Y un gracias especial a mi marido Roger, que me ha dejado realizar este proyecto tan “raro” y en muchos ojos peligroso, que entiendo que has tenido tus dudas pero NUNCA lo has mostrado.


Y gracias a mi madre y mi hermana Rebecca que me han apoyado también un 100% en realizarlo, ayudando con la logística, con las nenas, con sitio para dormir, en llenar la nevera e invitarnos a cenar, a comer, a vivir..a todo. Fue un lujo pasar las últimas semanas junto con mi familia, por primera vez en un embarazo, y también en el posparto.


Gracias todas/os, estoy eternamente agradecida!


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